Infeliz olvido – Cruz María Salmerón Acosta

¿Cómo era su rostro? Lo he olvidado.
¿Cómo eran sus manos? ¡No me acuerdo!
¡Lejos de ella tanto tiempo he estado
que ya confusamente la recuerdo!
 
¿Cuándo fue que me vine de su lado?
¿Hace diez, quince años? ¡No trascuerdo!
¡Tanto, Señor, de mí la has alejado,
que la esperanza de encontrarla pierdo!
 
Yo me consolaría si pudiera
verla, tres horas, dos, una siquiera,
aunque en ese momento de ventura
 
me cegase la luz de su mirada,
pues, después que yo mire su hermosura,
poco me importa no poder ver nada.

Azul – Cruz María Salmerón Acosta

Azul de aquella cumbre tan lejana
hacia la cual mi pensamiento vuela
bajo la paz azul de la mañana,
¡color que tantas cosas me revela!
 
Azul que del azul del cielo emana,
y azul de este gran mar que me consuela,
mientras diviso en él la ilusión vana
de la visión del ala de una vela.
 
Azul de los paisajes abrileños,
triste azul de mis líricos ensueños,
que me calma los íntimos hastíos.
 
Sólo me angustias cuando sufro antojos
de besar el azul de aquellos ojos
que nunca más contemplarán los míos.