Soneto LII – Pablo Neruda

 Cantas y a sol y a cielo con tu canto 
tu voz desgrana el cereal del día, 
hablan los pinos con su lengua verde: 
trinan todas las aves del invierno.

El mar llena sus sótanos de pasos, 
de campanas, cadenas y gemidos, 
tintinean metales y utensilios, 
suenan las ruedas de la caravana.

Pero sólo tu voz escucho y sube 
tu voz con vuelo y precisión de flecha, 
baja tu voz con gravedad de lluvia,
tu voz esparce altísimas espadas, 
vuelve tu voz cargada de violetas 
y luego me acompaña por el cielo.