Soneto de amor XXXVI – William Shakespeare

Déjame confesar que somos dos
aunque es indivisible el amor nuestro,
así las manchas que conmigo quedan...
he de llevar yo solo sin tu ayuda.

No hay más que un sentimiento en nuestro amor
si bien un hado adverso nos separa,
que si el objeto del amor no altera,
dulces horas le roba a su delicia.

No podré desde hoy reconocerte
para que así mis faltas no te humillen,
ni podrá tu bondad honrarme en público
sin despojar la honra de iu nombre.

Mas no lo hagas, pues te quiero tanto
que si es mío tu amor, mía es tu fama.

2 comentarios sobre “Soneto de amor XXXVI – William Shakespeare

  • El amor es como el agua, alimento del espíritu, ese que nos lleva por caminos desiertos pero que nos mantiene felices, sin hablar del tibio lecho que envuelve nuestros hollejos entre aromas salinos de frutos de la mar incansable que agita nuestras almas al desnudo.

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  • De ti he sabido reír del amor, esa ventura dulce y agria que nos lleva a los infiernos de manera agradable para limpiar los cuerpos, felicidad fugaz de la ventura de la humanidad, no dura mucho porque si fuera eterna, nos desintegraríamos lentamente como el fuego.

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